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Dadas las últimas repercusiones que estuvimos viviendo, creo que te vendrían bien unos buenos masajes.
Desde que te conozco, mi vida dio un vuelco de 180 grados. Quisiera decirte mil cosas y sé que ninguna va a alcanzar. Día a día aprendo de la maravillosa persona que sos: lo presente que estás para cualquiera de tu entorno que necesite una mano, cómo das todo incluso cuando vos ya no podés más, cómo contagiás una sonrisa, cómo haces reír, aunque tu mundo interno se esté cayendo a pedazos. Si hay algo que deseo con todas mis fuerzas es poder sumar y contribuir, siempre, a esa sonrisa.
Desde ese beso que te di un 20 de julio —un día antes de que cumplieras 30— soy la persona más afortunada del mundo. Siempre llenas todo de colores aunque haya días grises. Espero que sepas que siempre vas a poder contar conmigo. No importa a dónde nos lleve la vida, ni por qué lugares tengamos que pasar: quiero que sepas que siempre voy a estar ahí para tenderte una mano y bancarte en todas porque conocerte fue una de las cosas más lindas que me pasó y sé que no soy la única persona que piensa eso, porque cada persona que tiene el agrado de compartir momentos con vos, no te quiere dejar ir. Sos una persona increíble, y espero que más temprano que tarde, te des cuenta de lo que generas a tu alrededor, siendo la persona que sos.
Mi cielito de los mil títulos, tirá uno para acá.
Sé que sos un lobo solitario pero qué lindo es recorrer un pedacito de mundo en tu compañía.
Hicimos un montón de cosas juntas: siempre mucha música, fuimos a lugares top y otros que no tanto, pero las risas jamás faltaron, hasta transitamos mascotas. Este es el mapa de nuestra historia hasta ahora.
Donde te conocí, y empezaron nuestras aventuras… y mi danza de apareamiento.



Nuestro primer finde juntas, pre Nueva York, este fue nuestra escapada piloto. Cruzamos el charco, caminamos la rambla y ya no hubo vuelta atrás.


El viaje que fui de colada, aunque no me digas que no fue épico!! Me dijiste que sí a ser mi novia en tu ciudad favorita, mientras navegábamos, al pie de la estatua de la libertad.



Como te hice caminar! Nunca hicimos tanto ejercicio como en ese viaje..



Un pueblito de campo, oscuridad, bañera al lado de la cama. A veces la mejor aventura queda a un colectivo de distancia desde la terminal de Once.



Nunca faltaron las risas en las islas, me acuerdo de cómo casi se nos rectifica la columna en el bote, y también que era mi cumpleaños y que te estabas yendo de la embajada.



Siempre acompañándome en los caprichos, hicimos de turistas, subimos muchos escalones y contemplamos toda la ciudad.

Conocí a tu Chile querido, y de tu mano siempre tiene otro color.






Entre viaje y viaje, transitamos a dos sarnosos que nos llenaron la casa de pelos y roturas, dejaron su huellita en nuestra historia.


¡Qué manera de desafiar a la vida y ponernos en peligro que tenemos! Pero ya podemos decir que nos subimos a un globo aerostático y sobrevivimos!!





Me acompañaste a la villa, un lugar muy especial para mí, y conociste la isla, la quietud y el pueblo.



Seis ciudades, un solo equipaje, mil fotos y recuerdos. Trenes, canales, castillos y magia.





Me cumpliste el deseo que tenía de conocer las cataratas.


Mardel con viento y mar de fondo. Me acompañaste a ver a la Marulain, qué linda es la vida llena de música, y a tu lado.



Volvimos a cruzar el océano para vivir una historia de ensueños entre castillos, acantilados, acentos imposibles y paisajes de un verde de película.








Y se me están escapando un par de viajes más, pero sino, no termino más.

Vivimos nuestro primer Mundial de Argentina juntas y llegamos a la final. De lo que pasó ese día no se habla nunca más.



Todo lo que vivimos en apenas tres años, no me quiero ni imaginar lo que nos queda por caminar. Y este jueves llega Julio a sumarse a la aventura. En esa nueva etapa también quiero estar a tu lado: correa y bolsita en mano.
